miércoles, 23 de febrero de 2011

Qué clase de discipulo eres?

"Para pertenecer al Reino de los Cielos no basta invocar al Señor, aunque se haga con fe viva; es necesario cumplir la voluntad divina acomodando nuestra vida a los principios establecidos por Cristo. El evangelio (Mt 7,21.24-27) insiste en la existencia de dos tipos de discípulos, en primer lugar encontramos al pruedente, éste es el que escucha las palabras de Cristo y las pone en práctica, quien así vive no desfallece. Este primer tipo de discípulo pone su confianza en la Palabra de Dios, que en este contexto tiene dos características: Por un lado es manifestación de la verdad. La raiz de esta palabra, en la Biblia, alude a la solidez de algo sobre lo que uno puede apoyarse. Designa también a la columna que sostiene un edificio, se refiere al apoyo que el niño recibe de su madre cuando descansa entre sus brazos. El símbolo de la verdad, por lo tanto, es la roca; ésta marca la solidez inconmovible de la Palabra de Dios, en la cual es legítimo que el hombre juegue el destino de su inteligencia y empeñe el de su vida, orientandola según la voluntad de Dios. Es efectivamente un apoyo más seguro para el hombre que el mismo hombre, por eso el salmista expresa: Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres. Por otro lado la Palabra de Dios es promesa de bienes. esta promesa de Dios es irrevocale, expresa que la fidelidad a su promesa es absolutamente segura, y que podemos apoyarnos sin reservas en su palabra, no solamente por cuanto revela lo que es, sino porque promete lo que será. Dios es entonces una roca en la medida en la que se le puede tener absoluta confianza y estar seguro de su sostén. Confiad siempre en el Señor es la Roca perpetua.
El segundo tipo de discípulo es el necio, éste es el que escucha las palabras de Cristo pero no las pone en práctica, sino que orienta su vida, dejándose llevar por criterios relativos, que no le permiten sostenerse cuando atraviesa por tribulaciones. Tú ¿qué clase de discipulo eres?."

Tomado del Oracional El Man está vivo.
Padre Aberto Linero Gómez

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